La estancia de Enzo fue un caso un poco especial, su dueña vino a Zaragoza para estar con la familia en un momento un poco delicado y no podía tenerlo siempre consigo. Ella es muy apegada a su perrito y en cuanto tenía un ratito libre venía a verlo o incluso se lo llevaba por un par de horas para un paseo. Así que estábamos siempre en contacto y me adapté a sus horarios para que los dos pudieran estar juntos. Su familia vive muy cerca de mi casa, somos prácticamente vecinos, y eso facilitó mucho las visitas.
Salir por la calle con Enzo es muy curioso pues mucha gente se encanta con él. El carisma de un cachorro ya llama la atención de por si, pero su color también tiene buena parte de la culpa. No era difícil ser parado con suspiros o bromas sobre quedárselo. Su dueña me dijo pasar por lo mismo y temer que se lo llevaran por Enzo, además de guapo, ser muy sociable y dejar que todos se acerquen.
Es un cachorro como todos, muy feliz y siempre dispuesto a jugar, aunque algunas veces un poco perezoso/listillo... daba un par de carreras detrás de la pelota y ya se tumbaba esperando a que otro se acercara con ella para quitársela.
Para completar la fiesta, vinieran Toby y Matti por algunos días, y la energía que no se gastaban en el paseo, la agotaban en casa jugando entre ellos, los tres cachorros se lo pasaran de rechupete. Al principio le di a Enzo una buena dosis de ejercicios y juego por ver que aguantaba bien y pedía actividad. Pero luego reducí un poco pues entre los paseos que le daba yo y las guerras con los compis en casa, acababa frito cuando salía para estar un momento con su dueña, así que intenté equilibrar su actividad para que pudiera disfrutar de la compañia de su dueña.
Por un par de veces tuve que salir de casa y dejé a Enzo con mi marido y se portó muy bien con él. Le obedecía en casa y en el paseo. Aquí tenéis su lucha interna por no comer el pienso de Canela:
Los cachorros exigen mucho cuidado y atención, tanto con su comportamiento como con su salud. Enzo por tener solo 6 meses, aun no tenia sus vacunas y por estar en contacto con varios perros en el paseo cogió una conjuntivitis y la "Tos de la Perrera". Prontamente su dueña lo llevó al veterinario, le recetó un medicamento para tratarlo y poco a poco fue mejorando.
Por un lado es una lastima que tengamos que irnos de Zaragoza, pues seguramente me encantaría recibir Enzo en casa otra vez, y el también lo sentirá ya que asoció mi casa a algo divertido ya que llegaba a mi portal y empezaba menear la cola+culo esperando entrar para jugar.
Muy simpática, su dueña, al venir a recogerlo me trajo una cajita muy mona de macarons que estaban riquísimos. Fue todo un detalle.
Os dejo su álbum y os reto a no enamorarse un poquito de él. Dudo que seáis capaces.



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