Tuve este fin de semana bien ajetreado. Cuando vino Matti ya tenía a Happy en mi casa. ¿Os acordáis de
Happy? Pues, vino a pasar un par de días conmigo.
Matti, como un buen cachorro (de 5 meses aproximadamente), tenía mucha energía, así como Happy. Y tuvieran mucha suerte (¡¡y yo también!!) de tener la compañía uno del otro. Por más que
Panda y Canela sean sociables y les gusten jugar con los perros que vienen a hospedarse en mi casa, a ellas les gustan jugar fuera de la casa. Cuando estamos en casa, principalmente después de pasar tanto rato fuera corriendo, jugando y andando, ellas quieren descansar un poco y, si hay un cachorro, al final no pueden descansar mucho o no le hacen mucho caso.
Como Happy tenía Matti y Matti tenía a Happy, mismo después de horas de paseo, ellos no dejaban de jugar. Pasaban día y noche jugando en la casa y, nunca creí que diría eso, pero Happy ya estaba agotado, pero seguía jugando con Matti. ¡Ella no lo dejaba! jajajajaja
En los paseos, Matti siempre estaba jugando con Happy o corriendo detrás de
Kero. Canela siempre entraba en el juego, corriendo con ellos detrás de la pelota.
En casa Matti tenía mucho apetito, tanto que tenía que ponerla en su cuna para preparar la comida de los cinco y temblaba muchísimo por la ansiedad de esperar la comida. Le gustaba mucho los mimos y siempre quería acurrucarse con nosotros en nuestro sofá y cuando dormía hacía ruiditos. Jajajaja... ¡Muy maja Matti!
Les dejo su
álbum en Google Drive para que la veáis. Desafortunadamente no pude sacar muchas fotos con buena calidad ya que mi cámara se estropeó justo este fin de semana.