Sé que esta publicación será un poco extensa, pero antes de contarles sobre la estancia de Kero en mi casa,
necesito contarles su historia. No conozco todos los detalles, pero diré lo que
sé.
Kero es un mestizo de Labrador de color chocolate que cuando era más joven fue
adoptado, pero la familia no pudo hacerse cargo de él, ya que Kero tenía mucha
energía como cualquier Labrador. Como
cuando era más joven no se portaba bien en casa, la gente no le quería porque tenía mucha
energía.
Actualización: Si queréis, podéis leer la historia completa de Kero en el comentario de Desiree, que fue su antigua dueña, abajo del todo.
Ahora Kero tiene 3 años y es muy
juguetón y, por más que sea un poco posesivo a veces con sus cosas, muy sociable con otros perros. Desde hace algún tiempo tiene una
herida en la punta de la cola que no se cura del todo, así que el veterinario
dijo que tendría que amputar un trocito de la cola. Y para ello necesitaba una casa de acogida para su postoperatorio.
¡Y es ahí donde entro yo!
Propuse a
mis compañeros de guarde que me encargaría cuidarlo en este periodo.
Algunos venían y me decían que Kero no se portaba bien en casa, que se ponía agresivo con hombres
y que era hiperactivo. Y por estos comentarios empecé a tener un cierto recelo
en acogerlo, pero como ya le
conocía de los paseos cuando subía a la guarde y me gustaba tanto Kero, decidí
arriesgarme. ¡Y no me arrepiento para nada!
Resulta que Kero es un perro buenísimo en la
casa, y se le ve muy cómodo en un ambiente casero.
Llega y va directamente al sofá. Vale, pero ¡porque se
lo he dejado yo! Se tumba en el sofá y se tira todo el día allí
si no le digo que vamos salir, de lo cómodo que está. Pero
también es muy obediente, ya que cuando le digo que se baje, se baja sin
ningún esfuerzo. Lo mismo con la cama, se sube y yo le dejo a veces, pero en
cuanto le digo que se baje, él se baja.
Tengo el bol de mis perras con el pienso en el suelo todo el día, intentó comerse dos veces en el primer día. Le llamé la
atención esas dos veces y ¡ya está! Ni mira más el bol
de ellas. Tampoco está detrás de comida mientras coma yo, ni intenta comerse la basura.
Lo único “malo” es que es tan
cariñoso que, cada vez que me mira, me llena de besicos, y le encanta dormirse
pegado a mí (y cuando digo pegado entienda “encima”). ¡No tengo nada de que
quejarme!
En el paseo Kero apenas tira de la
correa. Excepto cuando ve a otro perro y se pone un poco nervioso para olerlo y
jugar con él, pero nada más. Y a veces ladra mucho a la gente y
no solo a hombres, generalmente a hombres, pero no solo a ellos. Pero no va a
morderlos, solo ladra.
Y eso es una cosa que estoy trabajando con él. Así que, para que la gente no se
asuste, ya que tiene un ladrido muy fuerte, para intentar que se
tranquilice y para evitar cualquier accidente, ya que ando por calles donde
anda mucha gente, empecé a introducirle el bozal poco a
poco y no fue mi sorpresa cuando, en apenas dos días, ya aceptó el
bozal.
No lo veo como un perro hiperactivo
ya que con paseos de 3 horas diarias ya le basta. Necesita caminar, jugar y un poquito de disciplina como cualquier perro.
Me hace gracia pensar que al pobre le confundieran con el de la mitología. Kero es el nombre corto para Kerberus o Cerberus, el perro de Hades con tres cabezas que guarda las puertas del inframundo. Pero yo lo veo mas como el perro que guarda su sitio en el sofá del salón, nada más.
Esperamos que pronto pueda encontrar una familia que le de cariño y un hogar. Luego os cuento sobre su operación/recuperación.
Aquí os dejo el enlace para álbum de
Kero. Si queréis podréis mirarlo siempre, ya que voy poniendo fotos y vídeos todos los días.