Traducir

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Neska la paciente del grupo


Neska es una mestiza de Podenco muy cariñosa y muy mimosa. Cuando vino tenía también a Lucca, de quién hablaré en la próxima publicación, y Tomy, el perrito de mi hermano, a parte de mis perritas.


Por suerte Neska tiene mucho aguante también, ya que Lucca necesitaba mucho paseo y así podían disfrutar juntos los paseos. Los dos fueron los mejores perros que cuidé en relación a paseo. No tiraban nada y pude soltarlos desde primer momento.




Después de los largos paseos de la mañana al Parque Grande o al Parque del Agua, me iba al Parque Delicias, cerca de mi casa, a tirar la pelota con los cinco y se lo pasaban en grande.




Panda y Neska fueran las que tuvieron más paciencia para sacar la foto, así que tengo muchas fotos de las dos.



Ella era un poco glotona y, mismo después de darle de comer, siempre venía detrás de la comida, pero como no le dábamos nada, al final se echaba a dormir, echa polvo. Pero siempre prefería la colchoneta de Lucca y siempre tenía mucho frío, así que le echaba encima una mantita de mis perras y ¡¡a dormir!!



martes, 19 de noviembre de 2013

Hurracán Lucca

Qué guapo es Lucca
¿Qué decir de Lucca? Pues, es un cachorro. ¡Un cachorro gigante!
Lucca es un labrador de 1 año y 2 meses y era como se fuera un cachorro todavía. En general, perros de razas grandes tardan más en madurar y eso se veía mucho en Lucca.
Es un perro muy dócil y muy travieso y por ello necesitaba mucho más ejercicio y disciplina que los demás, pero cuando se tranquilizaba era muy bueno.  Como todo "niño chico", necesitaba mucha atención y si no la tenía, la pedía mucho ladrando, mordisqueando la manga de la jaqueta o del jersey o saltando encima nuestra. ¿Qué hacer con un perro como este? Pues enseñar quién es el dueño de la casa... ¡Yo! Y para eso utilicé las técnicas que conozco y la verdad es que Lucca aprendió muy fácil todo lo que le enseñaba, es muy inteligente y se deja enseñar.




En los paseos fue el mejor que llevé. Estaba siempre pendiente de nosotros y pude soltarlo desde el primer momento para que corriera, ya que lo necesitaba mucho, y la verdad es que con su pelota y sus amiguitos, demuestra lo que es vivir la vida y disfrutarla lo máximo que puedas.




Como yo les paseaba mucho (de 5 a 6 horas diarias, como mínimo), cuando llegábamos a mi casa solo pensaba en comer y dormir. Muchos días se quedaba dormido sentado esperando que le diera la comida. Y esos momentos son los mejores para enseñarles como quieres que se porten contigo.
Lucca era adicto a la comida y cuando veía su pienso en su bol se tiraba encima y después de un par de días, se sentaba y esperaba a que yo le dijera que comiera y cuando empezaba a ladrar mucho, solo podía tranquilizarlo si se le metía en su cama y, al final, cuando le daba el orden, ya se iba solo. Es muy inteligente.




Mismo con toda la "guerra", fue la semana que más disfruté de un perro. Y seguro que disfrutaré todas las veces que venga.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Luna y Noa, buenas amigas


¿Os acordáis de Luna, la Cocker de 14 años? ¿Mi abuelita? Pues bien. En esta fecha cuidé de ella otra vez, y estuvo acompañada de Noa, una Golden de 5 años muy mona y dócil.

Luna, mientras estaba Noa en mi casa, estaba muy tranquila, en la verdad. Más todavía que la primera vez que vino. Creo que se han hecho muy buenas amigas.

Noa, por ser una perra muy tranquila, al final toleraba los choques contra Luna cuando se metía por su camino. Luna ya pasaba por debajo de Noa, literalmente, y ¡Noa ni se inmutaba! Jajajaja

Noa es una madrileña muy graciosa. Le gustaba mucho saltarse encima nuestra, hacer trucos como dar la pata, sentarse o echarse y era muy cariñosa con nosotros. Hasta intentaba dar besitos en Canela. Jajajaja


Los paseos exigían un poco, ya que Noa tiraba bastante, y tenía que tener 5 ojos con Luna para que no se hiciera daño, ya que, como les había comentado antes, era ciega y sorda. Pero, así mismo, me divertía con ellas en el paseo.



Como Noa estaba gordita y Luna era viejita, no podía ir muy lejos, por eso llevaba el cepillo al parque y cuando veía que estaban cansadas, les cepillaba el pelo, y a Noa le encantaba, así que pasaba horas con ellas en el parque.


A Noa le encantaba el agua y no podía oír ruido de agua que empezaba a buscar de donde venía el sonido para tirarse.



Pero cuando se fue Noa, creo que Luna le echo de menos, ya que no paró de dar vueltas en toda la noche. ¡Las dos son una monada!