¿Os acordáis de Luna, la Cocker de 14 años? ¿Mi abuelita? Pues bien. En esta fecha cuidé de ella otra vez, y estuvo acompañada de Noa, una Golden de 5 años muy mona y dócil.
Luna, mientras estaba Noa en mi casa, estaba muy tranquila, en la verdad. Más todavía que la primera vez que vino. Creo que se han hecho muy buenas amigas.
Noa, por ser una perra muy tranquila, al final toleraba los choques contra Luna cuando se metía por su camino. Luna ya pasaba por debajo de Noa, literalmente, y ¡Noa ni se inmutaba! Jajajaja
Noa es una madrileña muy graciosa. Le gustaba mucho saltarse encima nuestra, hacer trucos como dar la pata, sentarse o echarse y era muy cariñosa con nosotros. Hasta intentaba dar besitos en Canela. Jajajaja
Los paseos exigían un poco, ya que Noa tiraba bastante, y tenía que tener 5 ojos con Luna para que no se hiciera daño, ya que, como les había comentado antes, era ciega y sorda. Pero, así mismo, me divertía con ellas en el paseo.
Como Noa estaba gordita y Luna era viejita, no podía ir muy lejos, por eso llevaba el cepillo al parque y cuando veía que estaban cansadas, les cepillaba el pelo, y a Noa le encantaba, así que pasaba horas con ellas en el parque.
A Noa le encantaba el agua y no podía oír ruido de agua que empezaba a buscar de donde venía el sonido para tirarse.
Pero cuando se fue Noa, creo que Luna le echo de menos, ya que no paró de dar vueltas en toda la noche. ¡Las dos son una monada!

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